El delito de amenazar a través de las redes sociales




La existencia de las redes sociales está dando lugar a situaciones de todo tipo y propiciando actos delictivos de lo más variados. Las amenazas a través de las redes sociales constituyen con claro ejemplo de estas actuaciones, sin embargo muchas veces quien las profiera desconoce sus consecuencias, y quien las sufre no sabe cómo actuar.
Lo primero que hay que saber es que amenazar a través de Facebook, Twitter… o cualquier otra red social es un delito perseguido. Generalmente quienes utilizan este medio para insultar, vejar, hacer apología del terrorismo, incitar a la violencia, desprestigiar, etc., piensan que pueden manifestar sus pensamientos por el anonimato que rodea a Internet y por la protección de las amistades que posee quien profiere la amenaza.Sin embargo, esto no es así.

 

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Este tipo de actos no quedan impunes si son denunciados. Es más, si alguien lee un comentario en una red social que denigra a un colectivo, amenaza, insulta…, o es blanco directo de este tipo de actos, debe actuar exactamente igual que si sufriera una amenaza verbal, esto es, acudir a la comisaria pertinente e interponer una denuncia. Nadie tiene porqué ver dañada su imagen a través de un soporte donde una vez que se ha sido víctima de este tipo de comentarios es muy difícil desvincularse de los mismos, porque en la Red las informaciones se propagan con una gran rapidez.

 

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En España, se han dado casos de detenciones por este motivo, por apología del terrorismo u otro tipo de amenazas, gracias a las denuncias de ciudadanos que han puesto sobre la pista de estas personas. El problema que tiene Internet es que la proliferación de estos mensajes es tan rápida que muchas veces localizar la fuente originaria se complica, pero precisamente cuanto más datos y denuncias se produzcan, más se facilita la labor policial. Esto se debe principalmente a que nuestra presencia en Internet siempre deja un rastro, lo que al final acaba delatando a quién está detrás de este tipo de delitos.

 
El delito de amenazas puede conllevar dos años de prisión, aunque esta condena puede variar dependiendo del tipo de acto cometido, la intencionalidad del mismo y sus consecuencias, por lo que a veces sólo puede considerarse una falta. No obstante, ya sea un particular, ya sea una empresa, que también pueden verse en estas situaciones, lo recomendable es que se denuncien estos hechos para evitar que quien los ha cometido se lo piense dos veces antes de volver a usar, al menos, las redes sociales o Internet para insultar o denigrar, y sea consciente de que no es un acto que queda impune.


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