Peligros del grooming, cómo se produce y sus riesgos en menores




Conoce más sobre el grooming y cómo se produce

 

El grooming es uno de los peligros de Internet que afecta a menores y está relacionado con el acoso de tipo sexual. Básicamente se produce cuando un adulto engaña a un menor con claros fines sexuales utilizando para ello las redes sociales.

 

La forma de operar por parte del adulto en estos casos sigue un patrón fijo que es el asumir una personalidad infantil inventada con la clara intencionalidad de engañar a los menores. Este es precisamente uno de los principales peligros de las redes sociales, esto es, la facilidad con la que se pueden crear falsos perfiles, ya que no hay forma de verificar que quien está detrás de una identidad es exactamente quien dice ser.

 

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Cuando el “falso niño o niña” consigue obtener la suficiente confianza por parte de su víctima es cuando comenzará a pedir imágenes comprometidas, vídeos, etc., e incluso intentará quedar con ella. Si el acosador ha conseguido finalmente esas fotografías o videos, serán utilizadas para chantajear al menor y así conseguir sus fines orientados al abuso sexual.

La mejor forma de prevenir estas situaciones es ofreciendo información tanto a padres como a hijos. A los primeros para que pueden hablar con sus vástagos y contarles detalladamente los peligros de las redes sociales y cómo afrontarlos en el caso de sufrir grooming. Y a los segundos, para que no se dejen “engatusar” y que sepan que compartir imágenes o vídeos comprometidos entraña unos riesgos que es importante saber. Pero, sobre todo, hay que transmitir que si un niño es víctima de grooming tiene que comunicarlo a sus padres, sin temor a represalias, porque detrás de este tipo de actos hay un delincuente. Igualmente los progenitores y maestros deben denunciar el grooming cuando sea detectado.

 
También hay que hacer especial hincapié en que bajo ningún concepto se deben concertar citas en solitario con personas que se han conocido a través de las redes sociales y, menos, con las que se han compartido fotos íntimas, porque es una prueba evidente de qué clase de interés puede esconderse detrás de ese encuentro.

 
Los padres deben estar pendientes de comportamientos extraños en sus hijos o cambios bruscos de personalidad, porque detrás de estas actitudes generalmente hay problemas que el menor está ocultando. Sin presiones y con mucho tacto los menores pueden contar lo que les está ocurriendo aún sabiendo que pueden haber cometido errores. De igual modo, se aconseja un control sobre el uso de las redes sociales por parte de los padres, compartiendo las contraseñas para acceder de vez en cuando y ejercer un control periódico que prevenga esta clase de acoso.


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